...
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial. Mostrar todas las entradas

1 jun 2011

Soy una gota de agua


por Natalia González

Hace unos días me entristecí al ver una de mis plantitas al borde de la muerte. Ha estado haciendo mucho calor y a pesar de que no le da el sol en la cochera, el clima esta muy seco y la plantita estaba por desfallecer. Le puse un poco de agua sin mucha esperanza de que reviviera pero no perdía nada.

Y Oh! sorpresa! Al regresar un par de horas después del supermercado vi con alegría que la planta efectivamente revivía y las flores volvían a estar de pie cuando habían estado colgando muertas de sed. Fue increíble ver el poder del agua en mi plantita… casi lloraba de la emoción!

Y es ahí cuando pensé: ya no voy a decir que pongo un granito de arena por mi país! NO! Ahora seré una gota de agua! Hace unas semanas escribí en mi blog personal:

“No sé si mi granito de arena llenará un vaso, una piscina o un océano… pero sé que mi granito vale oro porque esta puesto con el corazón! Y con un corazón mexicano!”

pero ahora rectifico: “No sé si mi gota de agua llenará un vaso, una piscina o un océano”.

El agua da vida, ES vida! Y eso es precisamente lo que los mexicanos en el extranjero queremos hacer por nuestro país: darles vida por medio de la esperanza! Una vida de paz! Porque poco a poco la vida de México se ha ido marchitando… se tiene miedo, angustia, desconfianza, rabia, impotencia.

Así que todos unidos, desde el Polo Norte hasta el Polo Sur, enviaremos nuestras gotas de agua para que México vuelva a la paz. No sabemos todavía cómo podremos apoyar, pero todos tienen ganas de hacer algo.

El primer paso fue la marcha del 8 de mayo. Luego tendremos que organizarnos y después empezará una lluvia de ideas para proponer planes y proyectos de acción. En Alemania, ya hay tres ciudades decididas a reunirse una vez al mes para dicho propósito. He tenido contacto con organizadores en España, EEUU y Canadá. Y poco a poco se están reportando de cada rincón del planeta y estamos buscando la mejor forma de organizarnos.

Estoy segura que nuestra unión motivará aún más este movimiento que apenas comienza. Es increíble ver a tantos mexicanos preocupados por lo que pasa en nuestro país y sobre todo comprometidos y dispuestos a trabajar.

Repito, no sé muy bien de qué forma podremos apoyar. Pero entre tantas gotitas, pronto formaremos chorros y fuentes que inundarán a México de energía, esperanza y paz!

Y para terminar una frase que me compartió una amiga al hablarle de mi idea de ser una gota de agua:
"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota." Madre Teresa

23 may 2011

¿Qué nos hace falta mexicanos?

por Jassibe Juárez

En estas tierras se honra a los muertos con detalles sutiles. Sutiles pero que resaltan a los ojos cuando se baja la mirada. Aquí estoy, hablan los mosaicos, aquí estoy, hablan los muertos. El pasado no se ve, pero es imposible ocultarlo. Los mosaicos tienen dueño y también una historia. Llevan inscritos el nombre de mujeres, hombres o niños. Frente a algunas casas se les ve solitarios y en otras por puñado.  No importa cuántos sean, son imperceptibles para el de caminar distraído.
Y ahí estaba yo, camino a casa. Ideando una nueva manera para mejorar la situación en México desde Alemania. Cuando Ernst Mendel se cruzó en mi camino, para darme una idea. Ernst, es una de las víctimas de la segunda guerra mundial y si yo hubiera vivido en esta calle en esa época, seríamos vecinos. Ahora solo posee un mosaico en la calle donde yo vivo. Solo un mosaico.


Nació en 1933, fue deportado en 1942 a Minsk y fue declarado como muerto sin que se pueda saber mas de su destino. Una vida, una familia, un drama y mucho dolor. Todos juntos resumidos en un mosaico. ¡Solo un mosaico! que además  es imperceptible para los de caminar distraído. Los muertos, luchando por los muertos o tal vez por los vivos, pensé al leer Ernst Mendel.  
Leo los diarios y veo la cantidad de vidas que en mi país se truncan. Ayer fueron 25 y antier 15. Se suman casi 40,000 en los últimos 4 años y la lista crece todos los días.
En la segunda guerra mundial, la gente en Alemania no se daba cuenta de la gran destrucción que ocurría porque sucedía a las afueras, dicen los de aquí. Tal vez había gente que lo notaba pero preferían no inmiscuirse, para no tener problemas. Lo que la gente nunca pensó fue que la maldad, genera más maldad. Que la maldad, algún día alcanza a todos si no se detiene. Que se necesita mucha gente, para parar un ciclo vicioso que unos cuantos comenzaron. Que el ciclo de maldad crece y es imperceptible, mientras la gente camina distraída.
Yo lo comparo con el cáncer. Crece silencioso, sin hacer mucho bullicio y un día se detecta cuando ya es muy tarde. Tal vez, solo fuimos distraídos y tuvimos muchos avisos antes de que invadiera todo nuestro ser. Pero el cáncer, como todos lo sabemos, es curable si se combate a tiempo.
Me entristece mucho leer en las redes virtuales a muchos mexicanos hablar de tantas cosas “sin importancia” cuando muchísima gente muere en nuestro país y las cifras aumentan día con día.  Me entristece porque veo en la historia de este mi país adoptivo, que Ernst hubiera tenido una oportunidad, si sus vecinos reales hubieran puesto un alto a tiempo. Porque veo que cuando lo quisieron poner, fue demasiado tarde. Porque veo que aquí, como en México, hay gente buena pero que no se comprometió. Porque veo que el mosaico de Ernst pudo haber estado en alguna Universidad, el senado, empresa, marca de auto o tal vez podría tener como vecinos a los nietos de Ernst, deportado cuando tenía 9 años.  Pero no, solo puedo ver su nombre en el mosaico que está en el piso de mi calle y que solo veo, cuando no camino distraída.
¿Por qué no despertamos México? ¿Por qué no despertamos para sentir pena por los que hemos perdido y evitar que nuevas placas se tengan que instalar en las plazas de las distintas ciudades mexicanas? ¿Qué nos hace falta para notarlo? No esperemos hasta que nuestro vecino desaparezca para darnos cuenta que algo se tiene que hacer.
Detengamos este cáncer a tiempo y unamos nuestros esfuerzos.  Participa este 10 de junio.